Presentación en el Simposio de Sociología 2026, Universidad Nacional de Asunción, Paraguay
Joel Correia joined Marcos Glauser, Federico Vargas Lehner, and Salustiana Caballero for the opening session of Sociología en el umbral de una nueva era, on the social-ecological and territorial effects of the Ruta Bioceánica.
¿Cómo pensamos con la incertidumbre?
Es una pregunta que me acompaña desde hace bastante tiempo. La incertidumbre afecta nuestras vidas de muchas maneras. A veces es omnipresente y se siente intensamente; otras veces, se desvanece en el trasfondo de la vida cotidiana.
La modernidad (o las nociones normativas de ella) presupone, de muchas maneras, la contención de la incertidumbre mediante resultados claramente definidos y delimitados, un conocimiento cada vez mayor y la toma de decisiones basada en datos.
Y, sin embargo, la incertidumbre persiste.
Esta noche, junto con Marcos Glauser, Federico Vargas Lehner y Salustiana Caballero, participé en la conferencia Sociología en el umbral de una nueva era, organizada por el Departamento de Sociología y la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) / Mbo'ehaovusu Tetãgua Paraguaygua.
Nuestra sesión se centró en los efectos socioecológicos y territoriales de uno de los proyectos de construcción vial más grandes de América Latina: la Ruta Bioceánica, que atraviesa el Chaco paraguayo como parte de una nueva vía terrestre que conecta los océanos Atlántico y Pacífico.
He estudiado este proyecto de infraestructura desde 2019 a través de una etnografía multisituada de largo plazo y de investigación comprometida. Aunque muchos de los impactos políticos, económicos y ecológicos de la Ruta Bioceánica son cada vez más evidentes, lo que me ha acompañado a lo largo de estos años es la incertidumbre con la que viven las personas que habitan a lo largo de su trazado.
¿Qué significa saber que se aproxima un nuevo futuro sin saber con precisión qué traerá ese futuro?
La incertidumbre misma se convierte en un profundo campo de indagación etnográfica. Abre ventanas hacia los efectos entrecruzados del desarrollo, el cambio climático, la desigualdad socioeconómica y el cambio cultural, al tiempo que dirige nuestra atención hacia las formas en que las personas anticipan, interpretan, negocian y dan sentido a transformaciones que ya están en marcha, pero cuyos resultados siguen siendo desconocidos.
Una de las potencias de la etnografía reside en su capacidad de volver extraño lo familiar, de interrogar prácticas y experiencias que, de otro modo, podrían parecer ordinarias, inevitables o simplemente dadas. Pensar etnográficamente la incertidumbre nos invita a considerarla no solo como un problema que debe superarse mediante un mayor conocimiento, mejores datos o predicciones más precisas, sino también como una condición a través de la cual las personas experimentan y navegan el cambio social.
Sigo pensando con la incertidumbre.
En un momento de rápidos cambios ecológicos, políticos, económicos y tecnológicos, la pregunta parece más urgente y premonitoria que nunca. ¿Cómo vivimos con, pensamos con y actuamos en medio de futuros que sabemos que se aproximan, pero que no podemos conocer plenamente?
English translation
How do we think with uncertainty?
This is a question that I have been sitting with for quite some time. Uncertainty affects our lives in so many ways. At times it is omnipresent and intensely felt; at others, it fades into the background of everyday life.
Modernity (or normative notions of it) presumes, in many ways, the containment of uncertainty through clearly defined and delimited outcomes, ever-growing knowledge, and data-driven decision making.
And yet uncertainty prevails.
Tonight, with Marcos Glauser, Federico Vargas Lehner, and Salustiana Caballero, I participated in the conference Sociología en el umbral de una nueva era (Sociology on the Threshold of a New Era), organized and hosted by the Sociology Department and Social Sciences College at the Universidad Nacional de Asunción (UNA) / Mbo'ehaovusu Tetãgua Paraguaygua.
Our session focused on the social-ecological and territorial effects of one of Latin America's largest road construction projects: the Bi-Oceanic Highway, which bisects the Paraguayan Chaco as part of a new land route connecting the Atlantic and Pacific Oceans.
I have studied this infrastructure project since 2019 through long-term, multi-sited ethnography and engaged research. While many of the political, economic, and ecological impacts of the Bi-Oceanic Highway are increasingly evident, what has stayed with me over the years is the uncertainty that people living along the route live with.
What does it mean to know that a new future is coming without knowing precisely what that future will hold?
Uncertainty itself becomes a profound site of ethnographic inquiry. It opens windows into the intersecting effects of development, climate change, socio-economic inequality, and cultural change, while also drawing attention to how people anticipate, interpret, negotiate, and make sense of transformations that are already underway but whose outcomes remain unknown.
One of the powers of ethnography is its ability to make the familiar strange, to question practices and experiences that might otherwise appear ordinary, inevitable, or simply given. Thinking ethnographically about uncertainty asks us to consider it not only as a problem to be overcome through greater knowledge, better data, or more precise prediction, but also as a condition through which people experience and navigate social change.
I am still sitting with uncertainty.
At a moment of rapid ecological, political, economic, and technological change, the question feels more prescient and pressing than ever. How do we live with, think with, and act amid futures that we know are coming but cannot fully know?
